En el Eixample barcelonés no podía faltar un producto de lujo que unificara el arte y el gusto por la belleza y la historia. Para ello el egiptólogo Jordi Clos ha recuperado el antiguo palacio Vedruna del s. XIX y ha combinado tradición y modernidad, antigüedades y diseño de vanguardia para lograr una pieza única de arquitectura con arte. Vistas impresionantes y privilegiadas de la ciudad y un jardín japonés como un sofisticado guiño al lujo asiático.